sep 212011
 

Imagen de previsualización de YouTube El clima actual en relación a Chile y sus estudiantes permite ver varias cuestiones que se ponen de manifiesto a partir de la condición del estudiantado como sujeto histórico y político de las últimas décadas. Como hemos visto, básicamente, la organización estudiantil se da por una serie de características opresivas del sistema educativo chileno (sobretodo a nivel universitario). Los factores más destacados de esta opresión son el estatuto pago y privado de la enseñanza, lo que lleva a los estudiantes y sus familias a endeudarse para poder estudiar, hipotecando su futuro con préstamos bancarios antes de tener la certeza de poder encontrar un trabajo el día de mañana, manteniendo siempre firme la desigualdad social.

Este retrógrado sistema educativo es parte del legado del dictador Augusto Pinochet

La hipocresía del sistema es aún mayor, dado que a pesar de no finalizar los estudios, los jóvenes deben pagar los préstamos del mismo modo que los que terminan. Esta mercantilización excesiva del proceso de enseñanza y del conocimiento en general tiene por fundamento una restricción de la formación, que sin embargo, el día de mañana viene a formar parte de las fuerzas productivas que emplearán los capitalistas para producir sus mercancías.

Además, el sistema meritocrático que posibilita la elección posterior de la universidad y la carrera no facilita en nada la integración social. Desde el primer momento en que uno comienza su carrera educativa en la primaria hasta su salida hacia la elección de carreras todo queda registrado como antecedentes, lo que evita fuertemente la democratización del conocimiento y las posibilidades de enseñanza.

Las maniobras que hasta ahora ha podido llevar a cabo el gobierno de Piñera fue poner en marcha el aparato represivo del Estado (policía) para intentar contener las protestas. Sin embargo, la profundidad del descontento provocado por un sistema educativo que se mantiene aún heredado de la dictadura de Pinochet han logrado mantener viva la rebelión estudiantil chilena a pesar tanto de la represión policial como de la burocracia estudiantil que se encontraba dispuesta a negociar con el Estado las condiciones de finalización de la huelga y que juega a desmovilizar los sectores menos adelantados de las bases.

El levantamiento de los estudiantes chilenos y la represión policial

Pero hay más elementos que se suman a esta reivindicación, dado que desde la primera movilización del 28 de abril se han sumado a la causa los obreros del sector minero, así como el sector docente, lo que en conjunto con el acto de resistencia y lucha dado hasta ahora han llevado al descenso de la adherencia y credibilidad del presidente Sebastian Piñera hasta un 26%, mientras que el apoyo social estimado de las luchas es del 80%.

 

Fuentes:

Wikipedia

Blog del Instituto del Pensamiento Socialista IPS

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