ene 162011
 

La libertad guiando al pueblo (Delacroix)

Podría parecer extraño comenzar un artículo con estas dos ideas: Nobleza e Iglesia, Burguesía y Ciencia. Pero a lo largo

de este desarrollo veremos que la asociación de estas parejas es más que justificada en relación a las estructuras sociales que ocuparon en su momento. Trataré de transmitir en este ensayo el paralelismo sorprendente entre las estructuras sociales patentes en el feudalismo y la modernidad donde las clases dominantes son la nobleza y la burguesía respectivamente.

Si retomamos el período feudal que caracteriza la cultura occidental tras la caída del Imperio Romano veremos rápidamente una estructura de poder bien afianzada: la Nobleza. Los fundamentos de su poder se encuentran en el derecho divino. Tal es así que esta clase dominante se mantiene en el poder gracias a tener a su disposición un órgano pedagógico de opresión cultural: la Iglesia. El carácter eclesiástico es también de privilegio en este período, el clero es poseedor del saber, la cultura y de la escritura y lectura. El saber se establece en relación a Dios que es el que otorga el conocimiento del mundo, cómo se organiza y cómo debe organizarse. Por lo tanto, el clero se ocupa en este contexto

El sueño de la razon produce monstruos (Goya)

de garantizar tanto en el ámbito gnoseológico como el político y el ético el privilegio de las clases dominantes. La nobleza es acreedora del poder que le provee la iglesia, la mantiene consigo en el poder y le da un lugar excepcional en la organización política. El puntal más importante por tanto de este sistema (el feudal) es la opresión del vasallo a través de la generación de estabilidad que posibilita la presencia de un Dios que alumbra con sus leyes a los habitantes terrestres a través de la institución eclesiástica.

En lo concreto, es la educación mínima de los oprimidos y el estancamiento de sus recursos simbólicos lo que posibilitaba su opresión. Todo acto de cuestionamiento ante la ley divina podía considerarse herejía y la sedición era brutalmente sancionada por el ejército.

Ahora  bien, como sabemos, la historia da un gran paso que comienza en el ámbito económico. En el momento en que se genera una nueva clase social que gana lugar y poder con rapidez al verse incrementado su poder adquisitivo y la acumulación de capitales: la burguesía. García-Orza nos lo explica de la siguiente manera: “El modo de producción feudal (industria artesanal y doméstica, monopolio de las corporaciones artesanales, posesión nobiliaria de la tierra, explotación extensiva y pobre del campo, economía cerrada, cuasi inexistencia de mercados, etc.)comienza a ser reemplazado por otro sistema de producción mucho más dinámico y para lo cual fue necesario la desaparición paulatina de los caracteres que definían al primero.” La homeostasis se rompe con el cuestionamiento de la estabilidad de los medios productivos y su gestión económica. De esta forma la nobleza comienza a perder poder endeudándose y perdiendo las tierras.

Pero la historia que rompe con el feudalismo y que propicia el ascenso al poder de la burguesía en las sucesivas revoluciones burguesas que tienen lugar en Inglaterra y Francia y que toman por emblema la Revolución Francesa y sus ideales ilustrados nos deja un panorama semejante al anterior. Pero entonces es Dios el que cambia de posición, ya no es el Dios de la creencia, sino la Diosa Razón y su séquito de intelectuales. Este es el Dios cartesiano, que también

La lección de anatomía del doctor Nicolaes Tulp (Rembrandt)

persiguen los empiristas más allá de negarlo. El discurso del saber es el que cambia de mano, con un paulatino mengüe del poder depositado en su antigua portadora, la Iglesia y en detrimento de su ascendente sustituta: la Ciencia.

No obstante, la diferencia fundamental entre uno y otro sistema es que la estabilidad concebida anteriormente por un discurso anquilosado en un Dios incuestionable es ahora un discurso nómada de saber que va “progresando” y “revolucionándose” día a día con la ambición de perseguir y descubrir las “verdades” arrojadas por lo real. Este discurso que se encuentra en disposición de abarcar la verdad y dominarla es el que toma el brazo armado de la institución científica, la tecnología, para ocupar un lugar muy relevante en la sociedad. Por este lado adopta su estructura ya no para seguirla sino para marcarla. La tecnología ya no es solamente la que dirige qué se investiga y qué no para revolucionar el contexto de los medios productivos, sino que ella misma marca las revoluciones. La revolución de los medios de producción y de los discursos de saber es en este caso la defensa principal ante las críticas. El cambio es el elemento de estabilidad, y así mismo el fundamento de su flexibilidad y homeostasis.

Despegue del transbordador espacial Columbia

3 Comentarios a “Notas: nobleza e iglesia, burguesía y ciencia”

  1. [...] nota ha sido movida a: Psilosofía By Arián, on 30 septiembre, 2010 at 14:41, under Filosofía, Política, Sociología. [...]

  2. [...] situadas con el privilegio de la participación en las decisiones políticas. Es en este contexto: burguesía y nobleza, ciencia, filosofía y religión, donde se puede comprender realmente qué cambio revolucionario [...]

  3. […] situadas con el privilegio de la participación en las decisiones políticas. Es en este contexto: burguesía y nobleza, ciencia, filosofía y religión, donde se puede comprender realmente qué cambio revolucionario […]

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