nov 092014
 

Toma de la Bastilla, símbolo de la Revolución francesa. Pintura de Jean-Pierre Houël.

Se llama doble revolución al proceso de cambio y ruptura que emerge en el territorio europeo entre la segunda mitad del siglo XVIII y el XIX, fundamentalmente teniendo como ejes de referencia la Revolución industrial en Inglaterra, que marca una gran transformación económica, social y tecnológica en la sociedad; y la Revolución francesa, que en 1789 termina por dar paso a la forma política propia del nuevo sistema que se abre paso ante la consolidación de la burguesía como clase social dominante.

La Revolución industrial es considerada la transformación más importante de la historia de la humanidad desde la aparición de la escritura ya que se considera como punto de referencia de la civilización moderna. Inglaterra logró conciliar rápidamente las tensiones entre la nobleza y la naciente burguesía. Fue precursora del establecimiento de una monarquía parlamentaria, y así, la convivencia del sector aristocrático con la burguesía, en el Parlamento, facilitaría la transformación productiva. Si bien la burguesía inglesa tuvo que lidiar con fuerzas reaccionarias de la nobleza terrateniente, estaba en una posición más ventajosa que sus pares europeos, donde las monarquías absolutistas dominaban las estructuras gubernamentales. De este modo la revolución política permitía derribar una de las mayores trabas para la conformación de un mercado de trabajo libre. Así la temprana abolición de la servidumbre abrió el camino para la instauración del sistema capitalista. (Lettieri)

Nacimiento, pintura de Soraya Racca – El convulso nacer de un nuevo sistema social.

En vez de esto el panorama en Francia era distinto, dado que la Revolución francesa acaba con la sociedad feudal, aristocrática anterior, aunque esto no implica la aniquilación de la jerarquía social ni sus marcas simbólicas, sino al contrario una combinación de lo nuevo con lo anterior que la burguesía como nueva clase dominante tiene la posibilidad de apropiar bajo una lógica meritocrática basada en el talento. Las sociedades construidas sobre una carrera individual acogen gustosas esas visibles y tradiciones marcas del éxito. La revolución abrió otra brillante carrera a las gentes de talento, el teatro, la “buena sociedad”. El efecto de la revolución industrial sobre la estructura de la sociedad burguesa fue menos drástico en la superficie, pero de hecho fue más profundo en el plano social y económico estructural. Creó nuevos bloques de burguesías que coexistían con la sociedad oficial. En 1820 aquellos grandes ejércitos de hombres de negocios eran apenas visibles. Los mercaderes, los banqueros e industriales del siglo XVIII habían sido lo suficientemente pocos para ser asimilados por la sociedad oficial. Los hombres nuevos de las provincias constituían un formidable ejército, tanto más cuanto que cada vez adquirían mayor conciencia de ser una “clase” y un “termino medio” que servía de puente entre los estamentos superiores e inferiores. Eran hombres que se habían hecho a sí mismos o eran de origen modesto y debían muy poco a su nacimiento, su familia o educación. (Hobsbawm)

El pasaje marcado que se produce en esta época es lo que distingue el cambio estructural y social del sistema feudal al sistema capitalista, dando paso a una nueva clase dominante, pasando de ser la aristocracia a la burguesía, ya sea mediante el reciclaje de una en la otra como sucede en Inglaterra o de la lucha abierta entre el Tercer Estado y los privilegiados como pasa en la Revolución Francesa. El cambio que se lleva adelante mediante este proceso tanto a nivel tecnológico, cambiándose el trabajo manual por la industrialización, a nivel social, cambiándose la lógica mediante la cual se mantienen las clases en el poder (mérito en vez de privilegios divinos), así como la relación social fundamental de la producción, entre trabajadores asalariados (desposeídos de todo medio de producción) y capitalistas (burgueses que habían acumulado para poder poner en marcha la producción mediante máquinas y el usufructo de la fuerza de trabajo de la clase obrera), son los elementos claves que permiten comprender el sistema capitalista de producción así como la modernidad que termina por consolidarse en este pasaje a pesar de no darse mecánicamente de manera íntegra por la estructura económica y su cambio.

Fuentes

Gellner, E. (2001) Naciones y nacionalismos. Cap 1. Madrid: Alianza, 4ª ed.

Hobsbawm, E. (2007) La Era de la Revolución 1789-1848. Caps.: 3, 10, 13. Bs. As.: Crítica, 6ª ed.

Lettieri, A. (2008) La civilización en debate. La historia contemporánea desde una mirada latinoamericana. Caps.: 9, 18, 19, 21, 22. Bs. As.: Prometeo, 4ª ed.

2 Comentarios a “Historia: Revolución Industrial y Revolución Francesa, cambios estructurales”

  1. […] Historia: Revolución Industrial y Revolución Francesa, cambios estructurales […]

  2. Buenas tardes. Necesitaria saber como pueden relacionarse los procesos de la doble revolucion con el texto: Todo lo solido se desvanece de Marshall Berman.

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